Opinión: Cuando se teme a la democracia y el resentimiento se hace cultura.

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   La dignidad esta compuesta por el respeto a la integridad del ser humano y la democracia que es la aceptación e integración de todas las opiniones, ya que tu voz, su voz, la voz del rey, el presidente, el primer ministro, la voz de Mandela, Hitler, El che, la voz de Chavez o la de Capriles, o si quiera mi propia voz es mas importante que la de los demás. Yo no valgo mas que tu. Tampoco ellos valen mas que tu. Descartes dijo una vez "todos los hombres somos iguales", con ello no se refería a una revelación que promulga e ilumina las sendas del comunismo. Con ello se refiere, a que nadie vale mas que nadie. Que todos somos importantes y todos tenemos derecho a participar.

   El punto, según dijo una vez una profesora, es la apatía política. Yo difiero, el punto en cuestión es que por 15 años se nos enseño a odiar al diferente, a vernos como enemigos, para que unos peleles aprovechándose de la esperanza de una población se mantenga en el poder. El punto es que a veces, siento vergüenza por ser como soy, por pensar y tener mis propios ideales, porque son enemigos de mi país, por la intolerancia de ciertas personas. Otros le temen a mi voz, ya que su método es mantener el control sobre las masas, les da miedo que otros disientan porque eso les da inestabilidad, porque están acostumbrados pisar a los demás y de allí levantar una ideología. El punto es que callaron mi voz.

  Dejo aquí una opinión, porque estoy harta de esta situación. De oír la radio y solo escuchar las muertes de mis hermanos, de ver como mi país se cae en pedazos mientras el que debería guiar, el único que debería buscar soluciones, se burle de la población en televisión, propagando una realidad que no existe, dándome por estúpida. Estoy harta de que me obliguen a comprar en un determinado establecimiento, de esperar los días a que toque mi cédula para poder comprar los productos de consumo básico, de cuando por fin llegue mi cédula, esperar por horas, para solo comprar las marcas que otros deciden que debo comer y en la cantidad que ellos deciden que debo comprar. Estoy harta de tanta humillación. El estado todopoderoso, deja la comida en el piso a sus pies para que la población por necesidad consuma, para atentar contra su dignidad, para así engrandecerse.

  Mi madre después de esperar horas en un establecimiento para comprar porque ese día tocaba su cédula, fue humillada públicamente por tener la piel clara, diciendo que era alguien de dinero y debía comprar a otro lado, ella era la enemiga que promulga el país, cuando solo estaba haciendo su cola como los demás. Ese es el odio irracional que todavía existe y del que otros miran a otro lado, por parecerles incomodo. Ese es el increíble prejuicio del que me escandalizaba de ver antes en los libros de historia. Ese es el resentimiento estúpido que aun existe.

 Se que a muchos no les interesa, que se preguntan ¿que rayos tiene que ver esto con libros o poesía? que es el tema principal del blog; solo quería hacer una entrada para expresar mi opinión ya que me es imposible desentenderme del tema; es mi realidad. Para ustedes, de la comunidad internacional, tanto para mi gente de Venezuela, no podemos voltear la cara y apartar los ojos. Me da miedo que ese odio, ese resentimiento se transforme en cultura. Mi gente en verdad es amable, es cariñosa en su trato, es servicial, siempre presta a ayudar y a echar una mano a quien lo necesite, mi gente no esta acostumbrada al prejuicio y mucho menos racial debido a nuestra diversidad de razas y culturas. No se puede adoptar la envidia y el egoísmo en nuestro trato, no podemos ni debemos permitirlo.


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